La conversión de Francisco comenzó ante el Crucifijo de San Damián, que le habló al corazón y le pidió reconstruir la Iglesia. Ocho siglos después de la Pascua de San Francisco, su figura sigue siendo un faro que ilumina a quienes buscan vivir el Evangelio con sencillez y alegría.
En este año jubilar, compartimos este Via Crucis franciscano para que se convierta en una oportunidad de dar un paso como respuesta a nuestro seguimiento de Cristo crucificado.
Descargar el Via Crucis franciscano
